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Escrito por: Jorge Cocompech.
¿Cuán difícil es decir adiós?
Las acciones pueden hablar por sí mismas . . Diría mi abuela que nadie es monedita de oro . . . Pero lo cierto es: que en la búsqueda de algo más allá de nuestro entender hallamos respuestas atadas a ciertos arquetipos aplicables a todos los seres humanos sin excepción . . Quizá dentro de las limitaciones adherentes . . El dolor después de re-pensar las acciones es el mismo . . sólo que llega a su tiempo.
Hace meses, traté de buscar algo que llenara ese vacío . . Asistí a una congregación cristiana y me pidieron arrepentirme de todo. En ese momento pasó por la mente:
¿Cómo puedes arrepentirte de todo lo malo cuando eso fue verdadero para otra persona? ¿Bajo qué categoría podría decir que fue malo?
Éticamente estaba muy equivocado, lo sabía. Pero ¿hasta que punto se rompe dicha felicidad?
¿Por qué arrepentirme de cosas que hicieron que otra persona tuviese felicidad?
<—- Será válido explicar esta parte =—->
Haciendo un recuento “de daños”, me enamoré de las emociones de todas ellas. Nunca fue algo real. Siempre tuve miedo a enamorarme. La respuesta a todas las cosas fueron las esperadas: llenar esa parte de infelicidad y alejarme por completo sin explicación alguna. Sin adiós o un ramo de flores con una nota: Lo siento, esto no puede funcionar.
Te alejé de manera agobiante. Te hice el mayor de los daños realizados en mi vida.
Nunca (como todos los hombres engañados por su obsesión más que por la esencia de la persona) pensé en las consecuencias. El mayor engaño es el propio. Sin motivos de coincidencia. No hay espiritualidad. Sólo la ambición . .
Confesaste una serie de eventos de tu vida. Aún valoro esa confianza. Seré el baúl de tus recuerdos (con esperanza a difuminarse en algún lapso de tu memoria). Reíste y lloraste en una lejanía a todo lo que conocías en ese momento. Reclamaste en toda ocasión respuesta inmediata y no dudaste en dejarme colgado. Nos vimos, reímos, bebimos, jugamos y peleamos. ¿Relatividad del amor? ¿Espacios que requerían llenarse para sí mismos?
<—- Corregir la parte de pedir perdón =—->
¿Cúan infeliz te he hecho?
Creo saberlo . . Y aún así no tengo el valor de enviarte esta carta para decirte:
Lo siento. He sido un farsante de mi vida y he defraudado hasta el último deudor de farsas. Aún tengo muchas dudas qué aclarar antes de hacer enviar esto que al parecer es una confesión tardía.
(¿Podría llamarse confesión?)
Ahora entiendo que también eres una obsesión y que debo alejarme de toda relación yo-tu.
Dolerá donde debe estar el dolor.
Eso (en cierta forma), es el arrepentimiento. Una serie de actos re-flexionados provenientes del alma para llenar otra serie de conjuntos sentimentales, faltos de maduración que el alma podrá entender en sí misma.
